Isla Kelor

La Isla Kelor suele ser la primera parada en el itinerario de un barco, y marca el tono para todo lo que sigue. Es una isla pequeña y deshabitada que puedes recorrer en minutos — sencilla, seca y discretamente impresionante. Al estar tan cerca de Labuan Bajo, te permite adentrarte en el archipiélago antes de que comience la verdadera naturaleza salvaje. No hay dragones aquí, lo que significa que puedes pasear libremente por las colinas ocres y bajar a las bahías sin un guardaparques a la vista.
La principal atracción es la caminata a la cumbre, que es un poco complicada. El sendero es corto pero increíblemente empinado, con una inclinación de 45 grados sobre suelo suelto y hierba seca. Definitivamente necesitas calzado adecuado para esto, ya que las sandalias probablemente te llevarán a resbalar. En la cima, la vista se abre sin advertencia — una lengua de arena blanca cortando a través del agua turquesa, con las siluetas de Flores y las islas circundantes desvaneciéndose en la distancia nebulosa. Una de las vistas más fotografiadas de todo el parque, y con buena razón.
En la base, la playa es tranquila y está protegida de las fuertes corrientes que se encuentran más afuera en el parque, lo que la hace un lugar fácil para nadar o practicar un poco de esnórquel. La visibilidad suele ser excelente — pequeños peces de arrecife y formaciones de coral son visibles justo frente a la orilla. Kelor no intenta impresionar. Simplemente lo hace.